Aperghis, Georges

Francia/Grecia
1945

Georges Aperghis nació en 1945 en Atenas, en una familia de artistas, siendo su padre escultor y su madre pintora.

Se instaló en París en 1963 y se inició en el serialismo del Domaine Musical, en la música concreta de Pierre Schaeffer y Pierre Henry en las investigaciones de Iannis Xenakis (en las que se inspiró en sus primeros trabajos). Hacia 1970, decidió profundizar en un lenguaje más libre y y comienza sus búsquedas y exploraciones sobre el sonido de la voz de una manera muy original.

Interesado en particular por el teatro musical (su primera obra, La tragique histoire du nécromancien Hiéronimo et de son miroir (La trágica historia de necromanta Hiéronimo y su espejo) data de 1971); obras como De la nature de l'eau (De la naturaleza del agua), Jacque le fataliste o Histoire de loups (Historia de lobos) «han acumulado escollos y dobles sentidos, y organizan maliciosamente laberintos de discurso superpuestos y acciones simultáneas, a fin de cazar la evidencia racional, de confundir los códigos o desviar la atención».

Desde 1976, fundó con su esposa, la actriz Edith Scob, el ATEM (Atelier de théâtre et musique, Taller de teatro y música) de Bagnolet, dedicado al teatro musical donde Aperghis renovó por completo su práctica de compositor: hizo llamar a músicos que también debían de ser actores, incorporando en sus obras todos los ingredientes vocales, instrumentales, gestuales, escénicos, tratándolos de la misma manera. Asimismo, compuso piezas para instrumentos solistas, obras de música de cámara, vocal, orquesta y ópera.

Es sin embargo en la ópera donde logró la síntesis de su trabajo: en ella el texto es el elemento unificador y determinante, la voz, el principio vector de la expresión. Ha compuesto siete óperas. Su obra es resumida por el propio Aperghis de este modo: «faire musique de tout» («hacer música de todo»).

Escribió, entre otras, Récitations 1978 (para Martine Viard) y Machinations 2000, considerada por la SACEM mejor creación del año. Estas obras vocales, muy emblemáticas de su manera de componer, se basan principalmente en una combinatoria virtuosa de fonemas. La escritura se caracteriza por una gran velocidad, repeticiones y acumulaciones, una alta presión rítmica. Buscan la participación creativa del intérprete y necesitan una gran versatilidad de los modos vocales. Una lengua imaginaria se inventa en ellas, ambigua y, a menudo divertida, que evoca un origen del lenguaje, una especie de furia enunciativa anterior al sentido.

Fue compositor residente en Estrasburgo.

Obras